Los antiguos romanos tenían la costumbre de  comer lechuga por la noche para favorecer el sueño después de la cena.  Lo ideal para quienes precisan de la acción sedante de la lechuga, o para aquellos que buscan un remedio contra la obesidad, es consumirla como primer plato en la cena. De esta forma se obtiene el máximo provecho de su suave efecto sedante.

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Preparación y empleo

1. cruda: es la mejor forma de disfrutar su frescura y su agradable sabor.

2. cocinada: las hojs más duras se pueden someter a cocción como cualquier otra verdura.

 

Composición porcentual de la lechuga

% de la CDR (cantidad diaria recomendada) cubierta por 100 g de lechuga

por cada 100 g de parte comestible cruda